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martes, 25 de noviembre de 2014

“Heterosexual=Homosexual”


Por Rosa Masa
Heterosexual=Homosexual

En este artículo me gustaría presentaros un libro infantil que trabajamos en clase de Psicología hace unos días, “Nicolás tiene dos papás”. En él se nos presenta un niño de unos siete u ocho años que en vez de tener una mamá y un papá, tiene dos papás, como bien nos indica en el título. Sí, es lo que todos estáis pensando: ¡los papás de Nicolás son homosexuales!
Obviamente, en este libro se intenta normalizar esta realidad social y contribuir a la educación sexual de las personas. Parecerá mentira, pero incluso en el siglo en el que vivimos, muchas personas carecemos de la sensibilidad necesaria para comprender los asuntos que se tratan en el libro. Y es que mucho de vosotros pensaréis que es un libro absurdo, que no debería de considerarse infantil, o incluso apostaría que alguno de vosotros dejaréis de leer este artículo por el tema del que trata.
Sinceramente me parece un poco hipócrita que una persona hetero, sea homófoba. Hay hombres, pero también mujeres, que se ponen en contra de estas personas solo al verlas por la calle. Y, sin embargo, ante todo, son personas: se relacionan con libertad y respeto, sienten porque tienen corazón como el tuyo y como el mío. Y sobre todo, en el ejercicio de su libertad, están con quién les da la gana, sin importarle lo que piensen los demás. Y, sin embargo, por culpa de la sociedad, de la cultura miope en la que vivimos, algunos homosexuales se sienten cohibidos: ¿por qué un homosexual no puede actuar libremente?, ¿por qué ellos si tienen que dejar llevar por el que dirán de los demás? ¿No os parece un poco absurda esta situación en los tiempos que andamos?

Muchos de estos homosexuales tienen miedo a las reacciones de los homófobos, muchos de ellos son agredidos, insultados, tienen que aguantar situaciones bochornosas hacia su persona, despreciados... Y es por esto, que muchos homosexuales renuncian a mostrar públicamente su amor y su cariño. Y, sin embargo, en qué mundo vivimos que es normal ver estas muestras de cariño entre heterosexuales y no cuando lo hace una pareja homosexual. ¿Por qué unos sí y otros no?

Para los que no entienden el porqué de este “cuento” , aquí os dejo un enlace para ver un vídeo en el que nos presentan a una familia en el que en vez de un papá y una mamá son dos padres, sí, como en el “cuento”. Para darnos cuenta de que no son raros ni tienen una enfermedad al ser homosexuales, ni mucho menos hacen daño a nadie: son personas.



Con este tipo de “cuentos” lo que el autor pretende es que se acabe la homofobia y tratemos a las personas como se merecen, sin juzgarlos por su condición sexual. En definitiva, “No hagas lo que no te gustaría que te hicieran a ti”.

martes, 9 de abril de 2013

¿ENOJO QUE DESTRUYE O ENOJO QUE RESUELVE?


  (Susana Paredes Núñez,
1º Grado Psicología.
Antigua alumna del centro).


   Como todos sabemos, nos enojamos o “enfadamos” cuando algo nos frustra. Es decir, son numerosos los motivos que nos llevan al enojo,( desde los más leves hasta los más intensos y amenazadores) pero siempre existe un factor común en toda esta historia: una frustración.
   Asegurar la consecución de nuestros deseos u objetivos conlleva a una sobrecarga de energía. No obstante, al no saber cómo canalizar adecuadamente esta fuente energética, en lugar de contribuir a la resolución del conflicto a menudo se convierte en un problema más. 

(Imagen original de http://desmotivaciones.es/tag/enojo/24)


   La cualidad más o menos destructiva de este enojo dependerá, en gran medida, de las evaluaciones o conclusiones que nuestra mente desarrolle con respecto al obstáculo. Dicho con otras palabras, un insulto solo lo consideraré como destructivo para mí si la evaluación que hace mi mente del insulto es negativa. Si en mi mente no se produjese esta evaluación negativa, el insulto no tendría la menor importancia en mi persona.
   Pero el problema verdaderamente surge a continuación, cuando extendemos este enojo destructivo al resto de las situaciones en las que debemos enfrentarnos a un impedimento que nos frustra. A partir de aquí, dichas personas que sufren este tipo de enojo destructivo están encadenadas a una vida de continuo resentimiento y enojo. Si pienso que la esencia de la vida es una batalla continua en la que quien gana sobrevive y triunfa, y quien pierde es extinguido, mi objetivo a toda costa será ganar y viviré continuamente en un clima emocional de guerra infinita. Esto conllevará en un futuro no muy lejano a la desaparición de nuestras posibilidades de entusiasmo y alegría.
   Es por ello, por lo que debemos buscar la fórmula más adecuada para resolver el problema que produjo el enojo. Y como solución a esto se plantea la autoafirmación. La autoafirmación no es más que saber cómo expresar un desacuerdo sin agraviar, con claridad, firmeza y respeto. Este sería el enojo que resuelve, a diferencia del enojo que destruye cuya base se encuentra en aquellos que todavía no han aprendido a autoafirmarse bien, por lo que la descarga de energía se produce a través del insulto y el escándalo.
   Está en nuestra mano el intento de desarrollar diariamente la capacidad de autoafirmación y así poder conseguir una vida plena, en la que nuestro enojo o enfado no se convierta en destructivo sino en todo lo contrario, en un hecho resolutivo.